HISTORIA CRITICA DEL PENE (14)

  

 

ADULTERIO E INFIDELIDAD.

 

EXISTEN RELACIONES EXTRAMATRIMONIALES en la gran mayoría de las parejas legalmente constituidas y entre aquellas unidas informalmente. Es  parte de la naturaleza humana.  Quien nunca ha sido  infiel simplemente por   cobardía, por el temor a lo  desconocido o por no arriesgar lo que tenía. Nunca por falta de ganas.

Y se conformará con mirar un bonito culo y un  buen  par de tetas que nunca serán suyos.

Los   que apuestan a la infidelidad corren el riesgo que una de las partes involucradas pierda interés en el juego,  para obsesionarse por una relación estable.  

 Yo me desayuné sobre la existencia de la infidelidad,  no por la protestas de Mi Madre que estaba segura que su marido la cagaba  sino  por la lectura de dos libros que devoré antes de cumplir los trece años: EL AMANTE DE LADY CHATTERLEY  del inglés  David Herbert Richards Lawrence (n. 1885); y MADAME BOVARY  del francés Gustave Flaubert (n.1821)

En ambos casos fueron   dos bellas jóvenes que eligieron el camino  del adulterio.

Yo era el único miembro de la familia que estaba en  la  casa cuando Mi Madre me mandó a buscar a su médico de cabecera porque  se sentía   engripada. Ella era muy débil de  los bronquios.   

Como no teníamos  teléfono lo  tuve que ir a buscar personalmente.    

El médico entró en la habitación  con la confianza que le daba el estrecho conocimiento entre    él y la paciente.   Lo  primero que hizo fue  echarme del dormitorio. Yo  me ofendí. Me fui  hasta la  cocina,  puse la radio  a todo volumen y me volví hasta el hall, para ubicarme frente a una puerta que me permitía  pispiar  lo que acontecía en la alcoba.

El médico se quitó el saco mientras platicaba animadamente con Mi Madre. Hablaban en castellano   él no sabía idish.   

Ella se desprendió  los botones de la parte superior del   camisón. No llevaba   corpiño. No pareció sentirse incómoda cuando dejó al descubierto sus hermosos senos. Bellas decoraciones  en un cuerpo desaprovechado.  

 A mí no me pudo dar de mamar, porque  tenía sus pechos secos.

Como yo   berreaba del hambre que tenía  me pasaron a la falda  de Mi Tía, la colorada, la esposa de Israel,  cuyo tiempo de lactancia superaba la media normal. Sus tres hijos, mamaron hasta que se cansaron. Y hasta el marido se mandó algunos sorbitos.

Mi Madre, a  Mis Dos Hermanos,  los alimentó un poco más, pero tampoco dio  como  para  hacerse  un banquete.

El Médico de cabecera  se sentó  al borde de la cama. De su  maletín sacó  una especie de corneta  acústica y  una  servilleta de tela y los colocó sobre la  espalda de la paciente.  Apoyo su oído para escuchar si tenía sibilancias, algo habitual en ella cuando se resfriaba. Un par de veces le ordenó a MI MADRE  repetir “Treinta y tres”.  Después cambio de posición: deslizó sus manos en una  zona cercana a  sus  pechos.  A Emma  le gustó  la maniobra porque su blanca tez   blanca  se había coloreado.

Cuando el médico  comenzó a escribir en un  recetario  me di cuenta que la función había terminado.  

Mi Madre durante mucho tiempo siguió tratándose con   su Médico de cabecera. Siempre iba sola a las consultas.

En una fría mañana de julio de 1957, la principal confitería de Capilla del Monte  estaba atiborrada  de los habitué sabatinos: unos leían los   diarios capitalinos  del día anterior, porque los  de  la fecha llegaban en horas de la tarde; otros se apresuraban para hacerse de los periódicos cordobeses: La Voz del Interior (fundado en 1904) y del   desaparecido Los Principios (fundado en 1894),  que estaban sobre un mostrador.

La mayoría   platicaba sobre temas cotidianos  mientras sorbían sus humeantes tazas de café.  

Yo había venido a encontrarme con un amigo para coordinar una salida: íbamos a ir al baile que organizaba el único  hotel que estaba abierto todo el año.

YO ERA REACIO DE IR  a las milongas por mi condición de patadura.

No podía decirle que no al pibe, que se habìa levantado una bella porteñita. Y yo me tenía que hacer cargo de su prima sino no habìa programa.

Yo me había acomodado en una esquina esperando la llegada de Caracciolo    cuando oigo   unos  gritos que surgen  de unas  gargantas femeninas.  

Me acerco al lugar donde está  el bochinche y veo  a MI PROFESORA DE GEOGRAFÍA tirada en  el piso y a  la madre de una de mis compañeras de segundo año pegándole sin asco.

La agresora se habìa enterado que la docente  era la amante de su marido.

 El día lunes la profe dio su clase como si no hubiese  pasado nada.  Tampoco discriminó a la hija de su amante que,  además,   era una excelente alumna.

 UNA JOVEN MAESTRA mendocina, a quien yo conocí  personalmente, se había  enamorado de un  chileno que se había rajado de su país, cuando estaba  a punto de ser detenido, acusado de haberse mandado una flor de estafa.

Su mujer, que pertenecía a la alta sociedad trasandina,    le facilitó   el gran escape a través de los contactos que ella tenía en ámbitos oficiales.

El chileno  vivía en mi pensión.  Él se pasaba todo el día no haciendo  nada y yo no podía creer que un tipo tan agradable,  de modales distinguidos se podía pasar el día entero haciendo sebo.

Evidentemente había encontrado la forma que le cayera maná del cielo sin el menor esfuerzo.

Nos hicimos muy amigos, a pesar de nuestra enorme diferencia de edad.  

Un día me presentó a Carmen una bella niña  mendocina, docente de profesión. Ella se había  enamorado perdidamente  de Muzio sin importarle que cronológicamente  bien podía ser su padre.

Un año después de haber iniciado la relación Carmen quedó embarazada.

Una tarde la joven mendocina   fue al centro a hacer una diligencia; y tuvo la mala fortuna de encontrar al padre de la criatura caminando abrazado a su mujer.    

Si bien rompió la relación con el trasandino, nunca lo iba a olvidar: tenía un regalo suyo de por vida.

   Se atribuía  al judeocristianismo el origen de los rigurosos principios acerca de la fidelidad, cuando en realidad han sido   formulados, con diferentes matices,   por la mayoría  de las

antiguas comunidades.  

Las enseñanzas   del profeta y reformador iraní Zoroastro, en  los “textos del Bundahishn,  auguran  el paraíso, llamado la ‘Morada del Canto’, a quienes rehúyan de todo contacto sexual fuera del matrimonio.”  

El texto antiguo de las leyes religiosas y sociales hindúes, “el MANAVA-DHARMA SASTRA, consagra  ocho tipos de matrimonios y la sociedad no espera que exista necesariamente el amor en la pareja. No obstante,  se preocupa por el cumplimiento de los deberes prescritos.

 El adulterio femenino está  fuertemente sancionado (cuándo no),  por los preceptos religiosos lo que produce el  crecimiento de la prostitución que encuentra  refugio en los templos, a través de las devadasis (siervas de los dioses.)”

 El budismo  desarrolla “su código moral reconociendo  al deseo como  el causante del dolor humano. El Profeta afirmaba: ‘aquel que destruya por completo sus deseos vencerá la muerte’.”  

Idiota aquel que le creyó.

  EL REY DAVID (n.1040 adC),  “se enamoró de una  bella  muchacha llamada Betsabé que estaba casada con   con Urías, un oficial de la guardia real.

El monarca no dudo en seducirla y la joven le respondió con toda sus sensualidad. Al poco tiempo la plebeya le confesó a su amante que estaba embarazada.

David decidido a esposar a Betsabé se valió de su leal general Joab para eliminar  a Urías.

El cornudo fue enviado al frente durante el sitio a Raba la capital de los amonitas, muriendo en la refriega.   Betsabé dio a luz  a Salomón (n. 1011 adC) quien  tuvo un rumoroso romance  con  la etíope Belkis popularmente conocida como la ‘La reina de  Saba.’

A pesar que la mujer era una  goiá, los rabinos no abrieron la boca porque el monarca les había prometido  terminar   la construcción del   Templo.

La reina regresó a su país con la semilla plantada: iba a parir a quien sería   futuro rey etíope Menelik I.”

El estadista ateniense “PERICLES (n. 495 adC), rey sin corona de la edad de oro, dejó   esposa y riquezas por Astasia, la escritora de sus discursos. Al mudarse con su profesora y amante creyó alcanzar la llama de sus deseos, sin embargo,  terminó siendo presa fácil de sus enemigos.”

 Las ordenanzas de los aztecas que figuran “en el Netzahualcóyotl, constituyen  un código en el cual se establece que la  mujer que le es infiel a su marido y éste la sorprende infraganti, ella y el amante serán lapidados o estrangulados.”

El marino inglés Horacio Nelson (n. 1758), “el héroe de Trafalgar (derrotó a la armada española),  vivió un apasionado romance con la esposa de quien era el representante de la Corona de su país en Nápoles: EMMA HAMILTON (n. 1765). Con ella tuvo una  hija. Ésta nunca dijo quién era su padre.

Emma después de la muerte de Nelson se sumergió en el alcohol y murió en la extrema pobreza a la edad de cuarenta y nueve años.

  La ópera Lady Macbeth de Mtsensk (un  distrito ruso),    del compositor  Dimitri Shostakóvich (n.  1906), “está inspirada en la famosa historia homónima del escritor y periodista  Nikolái Leskov (n. 1831),  donde una mujer solitaria se enamora de uno de los sirvientes de su marido y se ve empujada al suicidio.”

Una mujer que supo aguantar las infidelidades de su esposo, para no arruinarle  su carrera  política, fue Anna Eleonora (n. 1884), prima y  esposa del expresidente Franklin Delano Roosevelt (n.1882), una mujer que  tuvo una enorme influencia en la vida social y política de los EE.UU.

Después se supo que ella mantenía relaciones lésbicas.

  Oriunda de una isla existente en el Océano Índico, ANA PERICHÓN (n. 1775),  “contrajo nupcias a los diecisiete años con el comerciante irlandés Thomas O'Gorman. Cinco años después marido y mujer desembarcaban en estas costas.

Ana se enamoró del héroe de la Invasiones Inglesas, el cincuentón  Santiago de Liniers (n.1753).  El francés cedió a sus encantos y no tuvo ningún empacho en llevarla a vivir a su casa.  

Cuando   su amante fue ejecutado por conspirar contra la Primera Junta, ella buscó  refugio en  Brasil.”

Las crónicas la describían  como   ‘una odalisca criolla’. “MARÍA EUGENIA CASTRO  (n.1823), hija de un general fue educada     bajo la tutela de Juan Manuel de Rosas (n.1793.)

En 1835 la joven  empezó a cuidar a la mujer del dictador enferma de un cáncer terminal.

Dos años después le nacía el primero de los seis hijos que tuvo con el  autócrata federal, quien solamente mostró su preferencia por dos de ellos.

Cuando Rosas se marchó al exilio, la quiso llevar con él pero Eugenia no aceptó abandonar  a sus otros cuatro hijos.       

La amante del Restaurador se las arregló  como pudo porque todos la defraudaron.  También perdió su casita y los terrenos   heredados de su padre en el barrio de la Concepción.”    

UN POLVO INOPORTUNO puso a EEUU en manos de un gilipolla que dañó al país por varias generaciones.

“En 1988 el demócrata estadounidense   Gary Hart (n. 1936)   se  perfilaba como firme candidato a la Presidencia por su   partido  cuando fue fotografiado durante un fin de semana con la joven    

Donna Rice (n. 1956), que era integrante de una organización que combatía la pornografía.

El amante renunció a su postulación y esto permitió  el ascenso del ultraconservador George Bush padre.”  

EN UN COCTEL DE SEXO, traiciones, venganzas y dinero llevó  a la muerte “al empresario Fernando Arturo   Branca el 28 abril 1977, cuando salió a navegar con el almirante Emilio Massera. Nunca volvió a pisar tierra y tampoco se encontró su cuerpo.

 Exmiembro del Servicio Penitenciario, mayorista de papel reciclado y propietario de tres mil valiosas hectáreas en Rauch, Branca había cometido dos errores imperdonables: mantener una relación sentimental con Marta Rodríguez  McCormack de Blaquier, y hacer negocios con el almirante.
La desaparición de Branca le permitió a la McCormack intensificar sus encuentros amorosos con el marino, uno de los  mandamás de la Dictadura militar que asoló el país a partir de 1976.

Cuando Massera decidió terminar con el   romance lo hizo en clave de amenaza: todas las pieles de la mujer aparecieron sumergidas en una bañera.”

Nunca me imagine que viviría para contarlo.

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