HISTORIA CRITICA DEL PENE ( 12)
VIOLENCIA DE GÉNERO. El maltrato hacia la mujer se da en todos los estratos sociales.
La diferencia está en el grado de la virulencia aplicada.
Mi Padre era una especie de leche hervida, que no llegaba a volcarse, porque su enojo no le duraba mucho tiempo.
Era de gritarle a Mi Madre quien, al ser excesivamente sensible, se ponía a llorar.
Una sola vez Mi Padre, después de una discusión doméstica, la agredió tirándole un plato de loza. Por suerte no dio en el blanco, aunque una astilla se le clavó en el yeso que llevaba en una de sus piernas; se la había quebrado cuando se le cayó encima un banco de piedra en el balneario municipal de Concordia.
Mi Tío, el colorado, hermano de Mi Padre, que tenía un coeficiente intelectual muy bajo, era de zurrar a su mujer por cualquier tontería.
Ella, que era cuadrada de cuerpo y de mente, se la bancaba estoicamente.
Su venganza sobrevino cuando Mi Tío comenzó a tener problemas cardíacos. Ella lo hacía engranar a cada rato hasta que un buen día el tipo espichó.
El emperador Nerón (Claudio César Augusto Germánico n. 37 adC) “estando ebrio mató de un puntapié en el vientre a su mujer Popea Sabina que estaba encinta.”
Un tipo a quien consideré detestable después de leer su biografía fue el sifilítico rey inglés ENRIQUE VIII (n.1491). Con el cuento que no podían parirle varones, mandó matar a dos de sus seis esposas: a Ana Bolena (n.1501) y Catalina Howard (n.1520). A las tres restantes se las sacó de encima de un modo menos sangriento. Y la sexta, Catalina Parr (n.1512), lo sobrevivió.
El escritor y político cordobés Raúl Barón Biza (n. 1899) se suicidó tras desfigurar rostro de su segunda esposa Clotilde Sabattini arrojándole un vaso de ácido sulfúrico.
Tanto la agredida como sus dos hijos, se suicidaron, años después de este suceso.
El gran amor de Biza había sido la actriz sueca Rosa Martha Rossi Hoffman. Al año de estar casados la mujer murió en un accidente aéreo, lo que trastocó totalmente la vida del viudo.
Yo estaba trabajando en un diario de la ciudad de Mar del Plata cuando ocurrió el brutal crimen de la adolescente de diecisiete años de edad SILVIA ANGÉLICA CICCONI.
Durante la madrugada del 27 de agosto de 1981 llovía y hacía frio. Sus padres habían salido a tomar un café y dejaron a la chica durmiendo.
Volvieron a las dos de la mañana y encontraron la puerta de calle cerrada con doble vuelta de llave, como la habían dejado.
Silvia seguía sobre la cama pero muerta. Le habían asestado veintisiete puñaladas con una cuchilla y tenía las manos atadas con una media de nailon.
La investigación tropezó desde un principio. Finalmente la Justicia encontró un chivo expiatorio en la persona del vagabundo Saturnino Pérez, que vivía en la zona y que, en su confesión, había dicho que mató a la chica para robar en la casa. Simplemente lo habían apretado. El crimen quedó impune.
En la línea de los crímenes impunes está el caso de la “profesora de inglés Oriel Briant de treinta y siete años de edad quien el 14 de julio de 1984, apareció muerta con veintidós puñaladas y dos balazos.
Su ex marido, un cuñado y su suegra estuvieron detenidos con prisión preventiva durante año. Quedaron libres por falta de pruebas.”
Sobre Oriel leí las más diversas y disparatadas versiones. La más absurda: que la mujer había sido asesinada por un grupo de delincuentes que se dedicaban a filmar la ejecución de las víctimas para luego vender las películas en Europa.
La opinión pública se vio conmovida por un crimen que involucraba a un mito del boxeo: el santafesino Carlos Monzón(n. 1942), había arrojado a su mujer, la exmodelo uruguaya Alicia Muñiz desde un primer piso del chalet que habían alquilado para pasar unas vacaciones.
El trágico suceso ocurrió en la madrugada del 14 de febrero de 1988 después de una discusión originada, al parecer, por un negocio de drogas donde la mujer hacía de mula y se habría quedado con un vuelto.
Monzón era un hombre violento; trataba a sus parejas como si fueran el puching ball que él utilizaba en sus entrenamientos. Maltrató a su primera esposa, Mercedes Beatriz Pelusa García; a la actriz y conductora televisiva Susana Giménez (n. 1944); y hasta fajó a la actriz suiza Úrsula Andress (n. 1936), con quien tuvo una corta relación.
Una joven de “diecinueve años cuando abruptamente. fue estrangulada y descuartizada, y sus restos diseminados por varios puntos geográficos de la ciudad Trelew, en el Sur argentino.
Dos décadas después una mujer de veintisiete años recibió un fuerte golpe en la cabeza con una sartén. Cayó al piso y el agresor la roció con combustible.”
Las dos mujeres tenían algo en común: habían sido asesinadas por el mismo hombre.
Quien no se privó de nada fue el dentista platense Ricardo Barreda (n.1936), cuando “el domingo 15 de noviembre de 1992, después de discutir con su mujer tomó su escopeta y la mató. Hizo lo propio con su suegra y sus dos hijas.
Después de la matanza, salió de su casa para encontrarse con una amante. Estuvo con ella dos horas y media en un hotel alojamiento.
Para recuperar sus energías se fue a comer pizza y terminó de la velada acompañando a la mujer hasta su casa.
Tres días después, la Policía lo detuvo. Justificó su reacción por el continuo maltrato familiar del que era objeto.”
Condenado a cadena perpetua, fue puesto en libertad controlada en el año 2010, por razones humanitarias, léase edad, y buena conducta. Y se fue a vivir con la pareja que conoció estando en prisión.
Muchos presos ligan mujeres mientras purgan sus delitos.
Al comienzo del siglo XXI se ha impuesto una moda: hombres disgustados con sus mujeres, deciden quemarlas.
El baterista de una banda de rock, le arrojó alcohol para luego prenderle fuego a su joven esposa quien falleció después de una larga agonía.
El hecho cobró resonancia pública debido a que el músico pertenecía a un conjunto que había estado involucrado en el incendio de un boliche y en donde hubo ciento setenta y cinco muertos y más de cien heridos. Esto ocurrió en vísperas de Año Nuevo del 2004.
No puede existir nada más aberrante de lo que ocurrió en el año 2011 en la provincia de La Pampa.
Un hombre sale la cárcel para casarse con la joven que había violado y con quien tenía un hijo, después que la agredida aceptara reanudar su relación con su violador, para darle una familia a su bebe.
De buenas a primera el convicto tomó por la espalda a su pareja de diecinueve años y la degolló.
La occisa cuando tenía ocho meses de vida se quedó sin madre: su padre la asesinó
VIOLACIONES. Está en la naturaleza del hombre, y no hay ley que pueda evitar ni pena que pueda atemorizar.
Ya en la Edad Antigua había sanciones para el violador, como “la tipificada en el Código redactado por el rey babilónico Hammurabi, en el año 1760 adC.
Al culpable se lo expulsaba fuera de las murallas de la ciudad.”
“Los hebreos ejecutaban al violador con la lapidación. Es el mismo procedimiento que se utiliza en los países árabes para ejecutar a las infieles.”
“En la cultura musulmana, la violación es un delito si la ultrajada está casada o es virgen no emancipada, que cumple con las normas sociales, tales como usar la burka (ropa que la cubre totalmente); y salir acompañada de una persona de sexo masculino ya sea su padre o su marido.”
Es increíble que la mujer violada sea la que deba demostrar que fue ultrajada.
En el antiguo Egipto, “se castraba a quien había abusado sexualmente a otra persona.”
El nacimiento de Roma “tiene como origen la violación de Rea Silvia por parte de su tío Amulio. La joven queda embarazada de Rómulo y Remo, quienes son los míticos fundadores de la capital italiana.”
En Grecia “al violador se lo obligaba a contraer matrimonio con su víctima. Si ésta lo rechazaba el acusado era condenado a muerte.”
En Europa, durante la Edad Media, “la violación y otras clases de trasgresiones de carácter sexual, eran penadas severamente cuando afectaban la honorabilidad de la mujer de las clases sociales privilegiadas. En cambio, quedaban impunes aquellas que se cometían contra mujeres amancebadas, prostitutas o de otras clases sociales bajas.”
“La figura jurídica de carácter feudal conocida como el ‘Derecho de pernada (de la primera noche)’ establece que en la noche de boda de sus siervos el patrón se mueve a la novia.”
En la Edad Moderna “el delito de violación estaba tipificado de acuerdo a principios jurídicos nacidos principalmente a partir de la Revolución Francesa, así como la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.”
Durante la Segunda Guerra Mundial hubo “VIOLACIONES EN MASA cometidas por soldados nazis durante su avance hacia el Este de Europa.
También se dieron casos en Francia, Bélgica y Holanda. En cambio, no se conocieron violaciones de mujeres hebreas probablemente porque eran consideradas personas inferiores desde la óptica racista del nazi.”
Cuando Alemania estaba al borde de la derrota, “dos millones de germanas fueron ultrajadas por soldados soviéticos. Una décima parte de ellas fueron posteriormente asesinadas. Una mujer fue violada setenta veces en el mismo día.”
Unas doscientas mil “coreanas, filipinas y, especialmente chinas, fueron esclavizadas sexualmente por el ejército japonés. Muchas fueron torturadas, golpeadas, apuñaladas o quemadas con cigarrillos.
La mayoría tenía menos de veinte años de edad; algunas, sólo doce.”
Las sobrevivientes de este holocausto sexual iniciado en 1937, fueron “aisladas por tener graves problemas mentales y físicos. Un gran número no se casó por estar incapacitadas de procrear al tener lesiones internas y sífilis.”
Al Japón imperial le costó muchos años reconocer los actos de barbarie cometidos por sus tropas.
EN LA BATALLA DE OKINAWA la mayor operación anfibia que tuviera lugar en el Océano Pacifico durante la SGM., “los soldados de EE.UU. violaron a más de diez mil japonesas en un período de tres meses.
Pocas quedaron embarazadas, ya que el estrés y la mala alimentación las convirtieron en mujeres estériles. Las que fueron preñadas trataron de abortar antes de que sus maridos y padres regresaran de los distintos frentes. Y las que parieron
Todo el mundo tendría que ver el sobrecogedor film chino Los Hombres detrás del Sol, dirigida por Tun Fei Mou (n.1941.)
En la primavera de 1994, en Ruanda “los Tutsi trataron de borrar de la fase de la tierra a los Hutu y como al pasar, violaron a unas quinientas mil mujeres.”
CUANDO EL ODIO ES MATERNAL. Desde que el mundo es mundo, se ha sabido de padres que han matado a sus críos. Hay múltiples razones y un común denominador: desequilibrio nervioso.
Durante mis años de Enfermero supe de la madre que abandonó a su crío en un lugar visible para que alguien lo recogiera; de aquella que lo arrojó al inodoro, o de la otra que lo tiró a un tacho de basura.
En el Norte argentino se dice que cuando un niño desaparece es porque ha sido para extraerle los órganos, o para darlo en adopción.
Después de seis años de encierro, la Justicia provincial santafesina, absolvió al exjuez penal Carlos Fraticelli y a su exesposa, Graciela Diesser, quienes habían sido acusados por la muerte de su hija ocurrida en mayo del 2000.
La quinceañera fue hallada muerta en su habitación por sus padres cuando regresaron después de cumplir con compromisos sociales.
Nunca se pudo saber la verdad de lo ocurrido.
En el año 2002 una joven salteña, Romina Tejerina, dio a luz una beba en el baño de su casa, a la que mató de diecisiete puñaladas.
Su embarazo, producto de una violación, lo llevó adelante al no encontrar quien le ayudara a abortar.
Fue condenada a catorce años de prisión.
La española AURORA RODRÍGUEZ CARBALLEIRA, en el año 1933 mató a su única hija Hildegart de diecinueve años de edad, de cuatro disparos mientras dormía.
“La madre ya había mostrado signos de enajenación cuando echó a su marido de su casa ni bien se enteró que estaba embarazada.
La infortunada adolescente se habìa revelado como una niña prodigio, a quien su madre trató de formarla a su manera, para que cumpliera con el proyecto vital que le tenía reservado.
Hildegart escribía a los tres años y hablaba seis idiomas a los ocho. Terminó los estudios de Derecho a los diecisiete para luego convertirse en miembro activo del Partido Socialista (PSOE) y del Partido Federal.”
La estadounidense MARIE NOÉ (n.1928) asesinó a “ocho de sus diez hijos cuando supo que ellos sufrían de un mal genético: Síndrome de muerte súbita.
Durante el juicio Marie no confesó su móvil y se limitó a un ‘sí y a un no’. Fue condenada a veinte años de prisión. ”
En un hospital infantil de Atlanta, las cámaras de vídeo sorprendieron a “veintitrés madres, once de ellas enfermeras, inyectando orina a sus hijos, cambiándoles los medicamentos o intentando ahogarles.”
Todas ellas padecían del Síndrome de Munchausen, una patología que se caracteriza por inventarse y fingir dolencias para que puedan ser tratados como enfermos.
Otra nurse yanqui que padecía del mismo mal “mató a sus diez hijos uno por uno.”
Una mujer de la ciudad española de Murcia “asfixió a sus dos hijos con el cable de un cargador de teléfono móvil, para vengarse de su marido, quien horas antes le había comunicado su decisión de separarse de ella.”
La mala relación con su esposo, “enloqueció a una joven madre estadounidense quien se hundió con su coche en las aguas del río Hudson. Su reacción suicida incluyó a sus tres hijos.
Sólo logró sobrevivir el mayor, que tenía diez años de edad.”
“Amor es despertar a una mujer y que no se indigne.” Ramón Gómez de la Serna
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